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Esta producción es una muestra del nuevo periodismo independiente originado en Colombia, escuchando a Victoria en entrevista de Caracol Radio, aclara que no lo asumió como una investigación periodística sino como documentalista independiente.

El hecho mediático se convierte en la gota que rebosó la copa; la indiferencia se acabó y el efecto ha saltado fronteras.

El contexto

Hablar de paz a bordo de un navío de guerra ruso, que aparece en respaldo a las acciones como una “toma de posesión” del espacio marino que la decisión de la corte de la Haya le entregó a Nicaragua en conocido fallo, es el mensaje desde esa porción caribeña amenazada en primer lugar como reservorio de corales, independiente de quien tenga su soberanía.  Una ámplia zona del mar de San Andrés, considerado como parte de la soberanía nacional colombiana,  hoy ya pertenece a Nicaragua y el barco es el anuncio de adquisición de naves para la defensa del mismo por parte de su titular.

Lo que se planteó como un conflicto diplomático ahora tiene unos efectos estratégicos en la geopolítica del caribe y forma parte de una especie de encerrona que al gobierno colombiano le plantean la confluencia de circunstancias; el lío con Nicaragua se crece con consecuencias impredecibles. Es lo que Alfredo Molano llama “el bollo”

Por el otro lado la apuesta por la paz del actual gobierno y la presión internacional manifestada como apoyo a un paso necesario en la región que expresan varios gobiernos del mundo sobre darle una salida -por fin- a la eterna guerra con la que hemos convivido varias generaciones, es lo que se juega el Presidente Santos, y nos compromete a los colombianos por él representados.

Todo en unas negociaciones cuya dialéctica tiene por detrás demostraciones de fuerza no solo de las distintas orillas ideológicas, que ahora en tiempos globales  son transversales y en las que se juegan muchos intereses además de los de fondo; los dos bloques de peso pesado que tienen al mundo en vilo ante la posibilidad de un conflicto de locos armados de arsenal nuclear disputándose la hegemonía que consolidaría zonas de mercado puntuales, y que para los habitantes de ellas es una preocupación adicional a sus no resueltos conflictos internos.

Un paro que no se parece a otros paros

La Revista Semana sintetiza en caricatura de Vlado el centro del problema con el paro; también explica “el 970” y resume las reacciones presentadas ante este.

En una lectura –también transversal– de las voces de un renovado periodismo colombiano, renovado en su forma de agarrarse a las nuevas tecnologías, pero principalmente con unos lectores que acceden buscando profundidad en un océano de información que siempre ha existido; e igual pasa con la literatura, el cine  o el teatro.

La presencia contundente de opinión originada en Colombia, nos modela una realidad 3D llena de piedras en senderos tortuosos que conducen a paisajes donde la tranquilidad es un lujo en la memoria de una Colombia perdida, que exige soluciones y cordura que no se ven en las condiciones actuales; ni políticas ni sociales ya que la historia acumula errores y pasa su factura.

Las dificultades de las movilizaciones anunciadas, si la escalada de protestas se complica desde este lunes 19 en Colombia, es el síndrome “Catatumbo”, la tensión no resuelta y lo escalable a niveles no imaginados.

La fuerza del mercado que destruye la posibilidad de supervivencia de los arroceros, la exigencia del sector campesino porque le permitan además de subsistir, contribuir al flujo de la economía con su sana cuota de producción con un sentido de soberanía alimentaria.

Y la atención del mundo se traslada al lugar de la acción donde todo se entrecruza: Colombia en la posición geo-política estratégica y punto de confluencia de intereses globales.

Nuestro país es la cancha de juego de las tensiones que miran el reservorio de la exuberante América con la doble condición de reserva alimentaria, de agua y biodiversidad por un lado, y de minerales por el otro, cuya extracción garantiza la materia prima que nutre la industria de la tecnología y genera el consumo con aparatos característicos de la modernidad; estos necesitan combustibles para mantener encendido el ritmo de vida que se ha creado y que mira el crecimiento en términos de utilidad financiera.

El rol histórico de los países a la hora de enfrentar sus problemas tiene que ver con sus posiciones existenciales y de valores que han construido su tejido cultural y formas explotación de los recursos.

En la coyuntura colombiana del proceso de paz,  William Ospina lo titula como “La moneda en el aire” ; Pero la coyuntura de un paro con la simultaneidad de los diálogos de La Habana, mantienen en tensión a quienes siguen la corriente de información que en el caso de las redes como Facebook y Twitter, documentan no la situación de los bloqueos en importantes vías, lo que pasó a segundo plano ante las denuncias de la población civil por los desmanes del cuerpo de policía contra la población civil, lo que indigna y escala el conflicto.

El rápido desarrollo de herramientas al servicio de las coberturas noticiosas ha permitido divulgar investigaciones y hacerle seguimiento a la crísis humanitaria creada por la violencia, y específicamente a la etapa más dura que combinó narcotrafico con grupos ilegales y espacios de poder en un coctel explosivo que VERDAD ABIERTA trabaja en la red.

En medios como Confidencial Colombia,  La Silla Vacía, Razón Pública, Las 2 Orillas y varios que actualizan su presentación y lenguaje para otra confrontación; la de opinión en un discurso global.

Los colombianos tenemos herramientas de análisis  sobre el desarrollo de los sucesos para la “pensadera” necesaria que se viene en la construcción de conocimiento colectivo y por la necesidad de parar la creciente violencia que se ha apoderado de la vida nacional.

De ello un nuevo espíritu crítico y con mayor información se consolida  como nueva cultura. El país ya no es el mismo, el continente tampoco y la vitalidad demográfica de esta porción de planeta es lo insólito del género humano, una especie de desorden generalizado, un Macondo existencial donde la lógica no cuadra en los cálculos de interpretación.

A esta generación le tocó en suerte el consumo y bombardeo continuo de fuentes de información y generadores de opinión que están sacudiendo la indiferencia histórica y el aislamiento que nos caracterizaron durante esos largos años de convivir con la violencia sin que ella asomara de manera cercana en las ciudades, porque en el campo siempre se sintió.

Mientras la prensa del mundo tiene más tiempo para asimilar la cadena de acontecimientos, en la América del sur tiene ese tono de incertidumbre permanente que la población entiende como lucha de intereses de alto vuelo; y que se interpreta en la certeza para el común de las personas como un tiempo de economía informal y lógica de sobrevivencia básica primaria, de valores relativos y de incertidumbre generalizada.

No es tiempo para sueños colectivos porque la realidad se construye cada día con los elementos disponibles, incluida la sonrisa reparadora de la solidaridad planetaria.

Si no es una hecatombe global por asegurar posiciones, la sola contaminación del océano pacífico por vertidos radioactivos de Fukushima grita un “sálvese quien pueda” -si se tienen los recursos para ello-.

Vértigo da la cantidad de información sobre guerras y en la última semana, la expectativa de un paro que puede servir como excusa para encender una confrontación mayor, todo ello después de un puente festivo lleno de Festivales musicales.  Pero la siguiente semana es de tensión en lo local.

El ambiente enrarecido

Ante un fracaso de modelos en todos lados, solo la fuerza aparece como opción y todo ello aumentando el sufrimiento de millones de seres que irónicamente significan “masa crítica” de consumidores para sus ambiciones de mercado.

La visión del desarrollo armónico y respetuoso de la naturaleza –comenzando por la especie humana-  ha superado la dialéctica en otra absurda contradicción: El ser super-conectado es incapaz de comunicarse y dialogar.

La narración anticipada de los sucesos por venir, la velocidad a la que se desarrollen y sus efectos en la vida de las personas están narrados por el lenguaje del arte siempre premonitorio, también por quienes recogen esa voz desesperada como los poetas, o se siente en la música como un coro de descontento de las generaciones actuales, un asidero para entender un mundo que siempre ha hecho de la guerra su forma de existencia.

La vida en la naturaleza pone a prueba a los humanos y todo ello es observado por pueblos sabios ancestrales pero sin capacidad de acción política, por sectores de la academia y de la ciencia que miran impotentes el iceberg del eminente choque. También las masas listas a explotar,  y son los conflictos sociales la reacción en cadena que está lista para la combustión.

Radio Francia Internacional: Ola de huelgas recorre a Suramérica

Lo que el Presidente parece no saber, o será la cronista?

Caracol Radio: Salud Hernadez Mora

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